San Isidro, un barrio devoto con mucho duende

El barrio de San Isidro, un rincón particular, con carácter y esencia propia, que engancha a todo el que lo visita. Sus adoquinadas calles y estrechos callejones, sus pronunciadas cuestas, su popular arquitectura de casas bajas vestidas de albero y colores claros con rejas de hierro en las que descansan las flores más típicas, le permiten conservar la fisionomía andaluza de un barrio con mucho encanto. Un aspecto que permanece impasible al paso del tiempo. 

San Isidro, barrio típico y pintoresco de Algeciras, es una de las zonas más antigua de la ciudad.Conocido a principios del siglo XVIII como el barrio de la Matagorda, su elevada situación determinó, en su origen, un uso militar. Precisamente, en el lugar donde se levanta su icónica capilla de San Isidro Labrador existió un antiguo alcázar musulmán que luego se convertiría en almacén de grano, escuela y hoy santuario del señor de Algeciras, el Cristo de Medinaceli, que levanta auténtico fervor y devoción en la ciudad. A la talla del cristo en esta capilla le acompaña la imagen de María Santísima de la Esperanza.

A finales del siglo XVIII, los vecinos del barrio de la Matagorda, de clase obrera, solicitaron al obispado autorización para construir una iglesia en aquella zona. La capilla, edificada en 1934, consta de una sola nave y brilla por la sencillez de sus materiales.

La plazoleta que se extiende junto a la capilla se ha convertido en un punto de encuentro y reunión entre amigos y vecinos. Además, en cada festividad, se convierte en escenario protagonista de la celebración de distintas actividades culturales.

Montereros, Ruiz Tagle, Gloria, José Román y Libertad son algunas de las calles que forman parte de este rinconcito que ha visto nacer a Radio Algeciras y que durante mucho tiempo albergó el asilo de San José.

Precisamente, mientras paseamos por San Isidro y conocemos sus encantos, nos detenemos en la Asociación de Vecinos ‘La Esperanza’. Allí, en la calle Alférez García de Valle, nos recibe la Junta Directiva, constituida recientemente y encabezada por su presidente, Aurelio Rodríguez.

La asociación está decidida a volver a llenar de vida las calles del barrio. Apenas existen comercios en la zona, los jóvenes se han marchado y muchos utilizan San Isidro como barrio dormitorio. Durante algún tiempo ni siquiera se oyeron niños correteando. Ahora, parece que el barrio vuelve a resurgir. En este sentido, para ambientar San Isidro, la asociación de vecinos prepara una serie de actividades en las que podrá disfrutar toda la familia, pequeños y mayores.

El pasado 22 de diciembre el barrio celebró la tradicional pestiñada, que este año cumplió su 33º edición. Una fiesta a la que también la acompañó una zambomba navideña. Así, los vecinos quieren recuperar la tradición de celebrar estas actividades en la plaza del barrio.

Además, por segundo año consecutivo, el grupo de mujeres ‘La Estrella de la Esperanza’ ha organizado para el día 4 un pasacalles con grupos de animación, música y disfraces.

Y es que el barrio de San Isidro sabe y quiere implicarse. Un barrio activo que participa y colabora. En la asociación de vecinos se imparten clases de sevillana, costura, yoga y gimnasia para mayores, entre otras actividades. Allí los más mayores se reúnen para jugar a las cartas, al dominó, al bingo y ver el fútbol. El propósito es implicar a todos los vecinos en el desarrollo y convivencia del barrio.

Así, la programación del año comienza con el pasacalles de ‘La Estrella’ y continúa con Carnavales y Semana Santa, la semana grande del barrio. Y es que San Isidro es devoto por los cuatro costados. La mayoría de los vecinos  son hermanos de la cofradía aunque ni siquiera salgan en procesión.

La Velada de San Isidro es otra fiesta importante, en la que la celebración y las actuaciones musicales dan paso a una romería y jornada de convivencia. Además, el pasado año los vecinos recuperaron la tradición de la Cruz de Mayo.

La colaboración entre la Asociación de Vecinos, la Cofradía y la Peña de San Isidro es estrecha y continúa. Así, otra fiesta muy popular es la Ortigada, organizada por la peña durante Carnavales y que disfruta de gran solera.

Al mismo tiempo, desde algunos años, el barrio está experimentando una gran mejora en sus calles, que no se reformaban desde los años sesenta. Los trabajos consisten en la rehabilitación del sistema de desagües y alcantarillado, en la sustitución de los adoquines de piedra por otros prefabricados y en la nivelación del acerado. Este acondicionamiento ha implicado la pérdida de un importante número de aparcamientos. Lo que, aunque pueda ser un problema, contribuye aún más a construir una atmósfera de paz y tranquilidad que se respira en San Isidro.

Y es que los vecinos de este particular barrio algecireño aseguran que lo mejor de vivir en este lugar es la tranquilidad de sus calles y su magnífica ubicación. “Estamos en pleno centro, pero al mismo tiempo apartados. Parece un pueblo dentro de la ciudad. Es muy reconfortante abrir la puerta de casa y estar ya directamente en la calle, bajar la cuesta y pasear por el pleno centro”, nos explican. Además, las vistas son inmejorables. Desde cualquier terraza podemos ser testigos de una bonita fotografía de la Bahía o de la misma montaña. Conservar este tipismo de pueblo, convivir puerta con puerta, seguir saliendo a la calle para compartir un rato entre vecinos, es lo que caracteriza San Isidro y lo convierte en un barrio con encanto.

San Isidro, un barrio devoto de tradiciones, un barrio de vida y convivencia. Un barrio con embrujo y con esencia propia, que permanece impasible al paso del tiempo. Sus vecinos han creado un grupo de Facebook en el que fomentan todavía más la buena vecindad, ‘San Isidro me gusta’. Y es que San Isidro nos gusta a todos, nos engancha y nos encanta.

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