Halloween, truco o trato

La noche de brujas se ha convertido en nuestro país en una de las noches más esperadas del otoño. De hecho, no sólo relacionamos esta época del año con la caída de las hojas y las castañas asadas, sino que pensamos también en máscaras, fantasmas y disfraces de terror.

Halloween cada vez pisa más fuerte en la comarca y eso de “truco o trato” resuena por nuestras calles con ilusión y alegría, pues se ha convertido en una fiesta más para el disfrute de los pequeños. Pero, ¿conocemos realmente su procedencia?

Hace más de 3.000 años, los celtas que habitaban las zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia ya celebraban la Noche de Brujas o Halloween, pues festejaban el fin de año con el Samhain, una fiesta pagana.

Es cierto que cuando pensamos en esta fiesta, lo hacemos resaltando la diversión, pero según cuenta la tradición, no siempre fue una festividad alegre, ya que los ritos que se practicaban durante esta noche tenían un carácter purificador y religioso.

Y es que, según la historia, los espíritus volvían a caminar por la tierra, buscando poseer a los vivos. Por eso no se encendía ningún fuego, las casas permanecían frías y oscuras, sus dueños se vestían fúnebremente para evitar llamar la atención de los espíritus y de este modo se creía que en la noche de los muertos se podía seguir con vida si se pasaba desapercibido.

Por su parte, los romanos incorporaron el fin de año celta a su calendario y tras la caída de Roma, la Iglesia incorporó esta tradición al conjunto de celebraciones cristianas con el nombre de la víspera del Día de Todos los Santos.

La inmigración de los irlandeses católicos a los Estados Unidos en 1846, llevó la tradición de Halloween al continente americano. Con la intervención norteamericana, la celebración tomó un cariz mucho más pintoresco, cuanto no comercial.

Así, el paso del tiempo y la acogida de esta fiesta por diferentes civilizaciones han hecho que quizá lo más curioso de esta celebración no sea su carácter lúgubre, sino la mezcla de rasgos culturales que hoy en día aglutina en una sola fecha las tradiciones de varios pueblos.

Truco o trato

Como tradición en la noche de Halloween norteamericano se acostumbra mencionar esta famosa frase cuando los niños visitan las casas de sus vecinos para lograr conseguir los famosos dulces que conformarían el “Trato”, y si no se los dan entonces deben llevar preparada una travesura o “Truco” por no hacer trato.

La costumbre se remonta a la Edad Media, cuando se encontraba muy arraigada la ceremonia celta de esta fecha, donde se creía que los espíritus se levantaban de sus descansos, en particular esa noche y se dirigían a las casas de sus familias a saldar cuentas, éstos para evitar consecuencias, colocaban en sus ventanas ofrendas como alimentos o cerveza, para conformarlos y evitar sus maldiciones o venganzas.

De una manera o de otra, lo cierto es que esta fiesta, con sus variaciones, la influencia de diferentes civilizaciones y su resultado final, se celebra cada vez más en la comarca, creando un ambiente de convivencia entre todos los vecinos.

Y es que no hay que olvidar, que son muchas las asociaciones vecinales las que organizan diferentes actividades enmarcadas en esta celebración para el disfrute de toda la familia. ¡¡¡Feliz noche de HALLOWEEN!!!

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